El ejercicio (muy simple) de la gratitud. ¡A practicar una y otra vez con vuestros hij@s!

Si sentís que uno de vuestros hijos (o vosotros mismos) pasa por una etapa particularmente pesimista, y se queja todo el día, ¡este ejercicio es para vosotros!

Durante una temporada, una o dos semanas por ejemplo, pedid a vuestro hijo, incluso desde el desayuno, que encuentre tres cosas positivas para él (o ella) desde que se ha levantado. Poco tiempo habrá transcurrido si vuestro hijo tiene mucha hambre al levantarse (como los míos) o si se trata de un día normal que requiere prepararse rápido para poder ir al cole.                                       1       2        3         

Da igual, ¡hay que concentrarse y encontrarlas! Veréis que cada vez será más fácil conseguirlo. Eso sí, cuidado y nada de trampas repitiendo siempre lo mismo, ¡sin sentir con su corazón la suerte que tenemos! Por ejemplo, se pueden “complicar” las cosas según la edad del niño, pidiéndole que no repita al día siguiente, y por qué no, incluso al siguiente, las razones por las cuales él o ella tiene suerte.

Podéis después enseñar a vuestro hijo como adoptar una actitud de gratitud, ¡proponiéndole agradecer las cosas positivas que ha encontrado!

¿Cómo hacer si mi hij@ se niega a prestarse al juego?

Paciencia por supuesto. Pero también podéis empezar por vosotros y revelar vuestra propia lista. Por ejemplo: “he tenido un bonito sueño” (podéis contárselo); “mi ducha era muy agradable”; “tengo un rico desayuno delante de mis ojos”; “me gusta estar a tu (a vuestro) lado”; “¡cómo huele rico este pan!, despierta mis sentidos”; “hace bueno hoy fuera”, o nieva, llueve, etc… A menudo será suficiente para que vuestro hijo deje de sentirse extraño o bloqueado sin idea.

Si no es suficiente, no insistid, pero recordadle de manera tranquila (no tiene que ser percibido como un castigo) que el contador sólo podrá validar el periodo elegido si no tiene ningún día “vacío” en el medio. Podéis darle otra vez la ocasión de participar antes de ir al cole por ejemplo. Y sobretodo deberíais hacer el ejercicio todo los días delante de él (o ella). ¡Al veros tan asiduos, vuestro hijo debería algún día aceptar lanzarse en esta nueva aventura! Y aunque no fuese el caso, ¡seguro que vosotros tendréis más paciencia para gestionar la etapa difícil que queríais mejorar!

Este ejercicio puede ser realizado varias veces por supuesto. Algunas familias quizás elegirán también incluirlo en su rutina diaria, por la mañana, o en cuanto los primeros beneficios aparezcan, de realizarlo más bien por la noche antes de ir a la cama. ¡Es también una manera diferente de compartir bonitos momentos con sus hijos!

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